¿Qué está mal: la Locti o el Mctii?

1 junio, 2011

Por Ismardo Bonalde*

Código Venezuela

Dos versiones de la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación (Locti) en seis años, cero resultados. El Ejecutivo consideró que la Locti 2005 tenía muchos errores y por eso la reformó en el 2010. Científicos y empresarios venezolanos opinan que la Locti 2005 era mucho mejor que la de 2010 y por ello solicitan una nueva reforma.

La realidad es que la Locti 2005 no produjo resultados concretos (más allá de compras de equipos para algunos laboratorios) y que la Locti 2010 pareciese estar muy lejos de producirlos. Ambas versiones de la ley fueron establecidas con serios errores.

Pero, ¿son solo esos errores los causantes del fracaso? No. La falla podría no estar en las letras sino en los hombres. Así que, una nueva Locti no necesariamente conducirá a resultados positivos. Quizás la mayor culpa del fracaso es del ente encargado de ejecutar la ley: el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Industria Intermedias (Mctii).

http://www.codigovenezuela.com/2011/05/ciencia/escribe-ismardo-bonalde-%C2%BFque-esta-mal-la-locti-o-el-mctii

La discusión sobre lo bueno y lo malo de esas dos versiones de la LOCTI se centra principalmente en los mecanismos de distribución, administración y fiscalización de los recursos económicos aportados por el sector empresarial. Al igual que la ley del 2005 en su momento, la ley del 2010 establece como se distribuyen y quien administra y fiscaliza esos recursos. La LOCTI 2005 dispuso una forma de distribución que permitía una relación directa entre las empresas aportantes y los investigadores y que daba a las empresas la posibilidad de invertir internamente. La administración estaba a cargo de las empresas o de las instituciones de adscripción de los investigadores, dependiendo del caso, mientras la fiscalización era responsabilidad del MCTII. Esta forma de manejar de los recursos es considerada la más idónea tanto por la comunidad científica como por las empresas. No obstante, tal forma tuvo sus múltiples fallas atribuibles tanto a los investigadores y a las empresas (administradores) como al MCTII (fiscalizador).

Entre las fallas se pueden citar: 1) las empresas utilizaron más del 90% de los recursos establecidos en la ley en proyectos internos no relacionados a ciencia, tecnología e innovación; y 2) muchos proyectos de investigación propuestos para recibir  financiamiento directo de las empresas no tenían alto valor científico. En relación al primer punto, las empresas utilizaron de manera inapropiada las oportunidades dadas por la ley y el MCTII no ejerció la debida fiscalización. En cuanto al segundo punto, se presentaron proyectos con poco valor científico-técnico que fueron financiados directamente por empresas de limitada o nula capacidad técnica para evaluarlos, ante la ausencia total de fiscalización por parte del MCTII. Mucha de la responsabilidad del fracaso pareciese recaer en el MCTII, no en la LOCTI 2005.

La LOCTI del 2010 centraliza en el MCTII (actualmente la autoridad nacional con competencia en materia de ciencia, tecnología, innovaciones y sus aplicaciones) la distribución, administración y fiscalización de los recursos provenientes del sector empresarial. A pesar de que la LOCTI 2010 fue promulgada hace solo unos meses, la centralización tiene en vigencia dos años y es muy criticada por científicos y empresarios quienes la consideran una herramienta política de exclusión y, peor aún, la causa de que los recursos no se distribuyan. La falta de resultados otorga total validez a las críticas. Pero otra vez, la falla pareciese estar en el MCTII, no en la LOCTI 2010. Es difícil no admitir la mayor facilidad técnica-académica-gerencial que implica el manejo de los recursos por uno o unos pocos organismos, en comparación al manejo por cada una de las miles de empresas y/o investigadores participantes. Es casi innegable que la centralización es lo más viable para la realización de grandes planes; como la creación de nuevas instituciones y/o laboratorios científico-técnicos, la realización de experimentos/proyectos de gran envergadura y la creación de un amplio programa de becas que garantice la formación de personal al más alto nivel. Es lógico que el manejo de los recursos esté a cargo del Estado, como lo es que la ejecución esté en manos de los expertos del área. El problema es la inoperancia, la excesiva burocracia y la poca capacidad gerencial demostrada por el MCTII.

El MCTII debe tecnificarse, reducir al máximo su burocracia y admitir la participación activa en todas sus instancias de científicos, académicos, tecnólogos y empresarios. Se puede reformar la LOCTI una y otra vez, pero si no se reorganiza al MCTII jamás tendremos resultados positivos en el área de ciencia, tecnología e innovación.

*PhD en Física por la Universidad de Harvard, profesor e investigador asociado titular del Centro de Física del IVIC

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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