Agua: vida y muerte desde el vértice de la salud pública por Irene Pérez Schael

17 Abril, 2012

Un extenso análisis sobre el problema del agua en el país escribe la científica Irene Pérez Schael es el sitio web miradordesalud (sitio que recomendamos ampliamente).

En el trabajo, la autora dice que Venezuela celebra el Día Mundial del Agua en medio de una crisis de sus recursos hídricos que ha degenerado en un grave problema de salud pública.

“En medio de esta alegría, Venezuela se encuentra en un caos respecto a sus recursos hídricos. Hay problemas de disponibilidad, de tratamiento y de calidad de agua”.
Tras el análisis concluye que Venezuela sin agua es una Venezuela sin presente y sin futuro. A continuación la nota completa.
Agua: vida y muerte desde el vértice de la salud pública

Venezuela celebra el Día Mundial del Agua en medio de una crisis de sus recursos hídricos que ha degenerado en un grave problema de salud pública.

El agua, por excelencia, es el recurso que más necesita el hombre para vivir. Si el cuerpo humano pierde el 10% del contenido de agua y minerales se alcanza el grado grave o más alto de deshidratación que puede conducir a la muerte si no es tratada.

El agua es necesaria para mantener la vida humana. El agua se necesita para preparar los alimentos que consumimos, para mantener la higiene personal, doméstica y de los alimentos, para la salubridad ambiental y para cultivar los alimentos, es decir el agua es el derecho más elemental que tiene el ser humano para vivir, sin mencionar que el agua es necesaria para el progreso de la humanidad. Por estas razones, el agua es vida.

Pero cuando el agua no es potable porque está contaminada con microorganismos o químicos, o porque es fuente de propagación de parásitos o vectores de enfermedades, se puede convertir en el vehículo de enfermedades y por ende ser el medio para la muerte. Es decir el agua también es causa de muerte porque al no poseer la calidad adecuada tiene un impacto muy importante en salud pública.

En la historia de nuestro planeta, la accesibilidad y distribución de agua potable ha sido la intervención del hombre que ha tenido el mayor impacto en la mortalidad infantil, uno de los factores asociados al nivel de desarrollo de la población.

Deficiencias en la disponibilidad, tratamiento y calidad del agua traen consigo enfermedades como las diarreas que causan cada año la muerte de casi 2 millones de personas, cáncer, problemas en la piel y los dientes por contaminación con químicos como arsénico y fluoruros, infecciones parasitarias como el paludismo o dengue, alergias, problemas renales en el largo plazo, según la OMS. El 4% de las enfermedades que ocurren en el planeta, según OMS, se pueden evitar mejorando la disponibilidad y calidad del agua además de la higiene y salubridad ambiental.

Dada la importancia de este recurso natural, la disponibilidad de agua es una de los Objetivos del Milenio y, recientemente, la OMS celebró haber alcanzado la meta de disminuir a la mitad la población sin acceso a agua potable, con 5 años de anticipación.

Así mismo, el pasado 22 de marzo, recién se celebró el Día Mundial del Agua, decretado en 1993 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, con la finalidad de fomentar la conciencia pública para conservar y desarrollar los recursos hídricos, mediante la producción de información, en todas sus modalidades, en relación al tema del agua. Por cierto, este año se dedicará al agua que se utiliza para el cultivo y producción de alimentos.

En medio de esta alegría, Venezuela se encuentra en un caos respecto a sus recursos hídricos. Hay problemas de disponibilidad, de tratamiento y de calidad de agua. Si bien, el problema de la disponibilidad no es nuevo y está asociado al cambio climático, el descuido ambiental, la falta de previsión y la irresponsabilidad del gobierno en preservar nuestros recursos hídricos ha generado una crisis difícil de solventar. En lugar de estar atentos y planificar de acuerdo al calentamiento global y los cambios mundiales del clima, se destruyen nuestros recursos hídricos por causa de una conducta irresponsable ante el cuido de nuestras fuentes de agua y de la infraestructura para el tratamiento, mantenimiento y distribución del agua potable.

Venezuela, en la primera década de este milenio, a pesar de los avances tecnológicos que actualmente disfruta la humanidad y de poseer cuantiosos ingresos, ha entrado en el ciclo de la muerte causada por problemas de agua en nuestros ríos, lagos, embalses y represas. Desde hace más de 2 años existe racionamiento de agua en el país. Pero además, a la falta de agua se agregan dificultades muy complejas, entre las cuales mencionaremos algunas que han alcanzado el clímax: actualmente existen problemas en el lago de Maracaibo, en el lago de Valencia, en los embalases de Camatagua y la Mariposa, el embalse que surte nuestra capital. Pero algo insólito, recientemente sucedió un desastre ecológico nunca visto en el país, ocurrió un derrame petrolero en el río Guarapiche en Maturín, causado por la industria petrolera, con el agravante que no fue controlado en el tiempo requerido para evitar mayores problemas, lo que resultará en un grave impacto en la salud pública de la región. A este se le puede añadir la manera como el Ministerio del Ambiente maneja la situación del agua en Venezuela, cuyo presupuesto no llega al 1% del PIB, como lo señaló la Ingeniera Peñuela en una entrevista en Globovisión. Allí mismo, ella informó que solamente el 22% de nuestras aguas servidas recibían el tratamiento adecuado, entre las muchas complicaciones que enfrentan los recursos hídricos en este país.

Venezuela sin agua es una Venezuela sin presente y sin futuro.

Irene Pérez Schael

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