Reflexiones sobre las asignaciones presupuestarias a las Universidades

9 octubre, 2014

marisol aguilera o0ct13por Marisol Aguilera M./ Presidenta de AsoVAC

Ante la creación del nuevo Ministerio de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología señalé  que era una excelente oportunidad para corregir la política de cerco a que han sido sometidas las Universidades. A escasos 30 días de la creación de ese nuevo ente mi desconfianza ha sido corroborada por la contundente realidad de la asignación presupuestaria (en Bs.) a las universidades, por ejemplo:

La USB solicitó 3.500 millones y solo le aprobaron 26% (894 millones).

La ULA necesita 6.628.849.600 y le autorizaron 37,8  (2.508.344.802)

La UC pidió 9,1 millardos y  le  darán el 25% (2,3 millardos)

LUZ exigió 7,6 millardos de bolívares  y recibirá 32%  de ese monto

La UCV presupuestó 8.062.809.275 millones y le aprobaron 39% (3.144.247.239 millones).

Esta situación de presupuesto deficitario se traduce en ausencia de recursos para la inversión en ciencia y tecnología, que junto a las insuficiencias para cancelar salarios y gastos de funcionamiento, así como para cumplir con las providencias estudiantiles y los compromisos sociales con los trabajadores universitarios, condenan a las casas de estudios a transitar el camino tortuoso de los créditos adicionales, de la burocracia cambiante y humillante y de invertir grandes esfuerzos para lograr sobrevivir.

Las expectativas negativas se han incrementado con la contundente realidad de los hechos. Al lado de esta situación tenemos otras que se pueden clasificar como  quimeras, para no clasificarlas como disociación intencional,  y me refiero a las palabras del ministro Manuel Fernández pronunciadas en el marco  del CNU realizado el 30 de septiembre y aparecidas en el portal AVN:

              “Espero de ustedes la mayor sinceridad y transparencia en términos reales para la realización de la distribución presupuestaria a cada universidad.                       Hay que construir un documento que sea una referencia para iniciar”

Desde hace más de una década las universidades formulan su presupuesto anual mediante mecanismos que incluyen la participación y la planificación (formulación de Plan Operativo Anual, o similares) y partiendo de los parámetros impuestos por la OPSU. A pesar de ello siempre han recibido menos de lo previsto en la planificación. Hoy la situación es más trágica: las cifras aprobadas para las universidades (¿hubo acaso la construcción de un documento de referencia, como expresó el Ministro?) apenas alcanzan para la operatividad básica de las instituciones de educación superior como han señalado los directivos de las diferentes universidades.

              “Debemos saber con qué contamos en el país para investigar de forma consolidada, los recursos para la investigación, más allá de lo financiero”

Contamos con recursos humanos valiosísimos (los que aún no han migrado) que no reciben sueldos adecuados, no tienen acceso apropiado a las fuentes de financiamiento, no pueden adquirir libros, revistas, equipos, reactivos, etc. Contamos con científicos con preparación y  experiencia en áreas como salud, ambiente, química, ingeniería, educación, agronomía, veterinaria, y muchas más. Contamos con una planta física, donde se realiza gran parte de la investigación en nuestro país, pero deteriorada  y desactualizada.  Y eso lo saben los técnicos del ministerio.

             “Iniciamos este CNU con una reflexión en torno a la necesidad de la investigación, para que tenga un rol protagónico en la vida nacional y en las                          universidades en particular, en función de esto, solicitamos a los rectores que en el plazo de una semana debemos tener información sobre las                              capacidades de investigación desde lo tangible hasta lo intangible, pasando por la gente, los laboratorios, información y bibliotecas”.

Las universidades, a través de muchos años y en especial los últimos 15, han informado sobre sus capacidades y sus requerimientos. Estoy segura que las diferentes universidades tienen información y propuestas de gran importancia para el país y también existe el Núcleo de los Coordinadores de los Consejos de Desarrollo Científico, Humanístico y Tecnológico (CDCHT) y Equivalentes del CNU, el cual ha elaborado informes y  formulado propuestas concretas  sobre la investigación en las universidades. Espero que la referencia a las capacidades  intangibles incluya la investigación básica, hoy minimizada en los planes gubernamentales.

             El ministro exhortó a las autoridades universitarias a formular una lista de proyectos de investigación: “Lo que son sus ideas y líneas estratégicas, de                  tal forma de tener una visual de los proyectos que están en marcha”.

El personal académico de las universidades no ha dejado de presentar proyectos ante las diferentes convocatorias que realizó el extinto Ministerio de Ciencia y Tecnología. Es momento de conocer las estadísticas de lo propuesto y lo aprobado por institución así como de saber los mecanismos de evaluación y asignación de recursos, así como los resultados obtenidos.

En fin, es momento de transformar las  quimeras en realidades y de seguro las universidades contribuirán notablemente a lograr esa transformación.

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