Un físico merideño abre las puertas del CERN a venezolanos

16 julio, 2012

El Nacional
ANDREA SMALL CARMONA

 Ocariz, que ha colaborado con algunos proyectos en el CERN, se dedica a enseñar Física de Altas Energías en la Universidad de París

La semana pasada, una noticia conmocionó el mundo de la ciencia. Investigadores de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en inglés) descubrieron una partícula que podría ayudar a entender uno de los misterios mejor guardados de la física moderna: por qué la materia tiene masa y se mantiene unida para formar todas las cosas.

Un grupo de jóvenes investigadores venezolanos tuvo su cuota de participación en la hazaña, lo que se debe, en gran parte, al trabajo de José Ocariz, físico merideño que desde hace 18 años está residenciado en París y cuya experiencia le ha permitido abrir puertas a talentosos científicos del país, para que participen en proyectos de importancia mundial como los que se llevan a cabo en el CERN.

“Trabajé en ese instituto hace varios años y cultivé muy buenas relaciones. Sirvo de puente para los venezolanos que sueñan con formar parte del CERN, aunque mi trabajo a tiempo completo está en la Universidad de París”, explicó el experto.

Ocariz pasó su infancia y adolescencia entre Venezuela y Francia. “Mis padres hicieron allí sus doctorados. Mi madre en Historia del Arte y Filosofía y mi padre en Medicina. Siempre estuve ligado a Francia de alguna manera”, relata.

Cursó estudios de pregrado en la Universidad de los Andes, de donde egresó en 1994.

Posteriormente se tituló en Física de Altas Energías en la Universidad de Trieste, Italia, y después completó su doctorado en Ciencias Físicas en la Universidad de París Sur XI, en 1999.

La Física de Altas Energías estudia las interacciones posibles entre las partículas subatómicas. “Las leyes que rigen la materia en escalas más grandes no son las mismas que rigen las partículas de las que, por ejemplo, está compuesto un átomo. Es así como en ese universo que llamamos el mundo de lo infinitamente pequeño existe la materia y la antimateria. A nivel subatómico, todas las cosas tienen un equivalente en la antimateria. Por ejemplo, un electrón encuentra su equivalente en un positrón, una partícula con carga opuesta. Eso quiere decir que si a nivel subatómico tuviéramos una mesa, tendríamos también una `antimesa’.

Las razones por las que en la escala en que vivimos eso no ocurre son las que se estudian con la Física de Altas Energías”, explicó.

Actualmente se desempeña como profesor titular en la Universidad de París. También en esa ciudad radica con su esposa, de nacionalidad francesa, y sus dos hijos de 4 y 11 años de edad. “Hemos hecho un esfuerzo para que puedan hablar español también. Mi hijo mayor comenzará este año el bachillerato y lo cursará paralelamente en ambos idiomas”, relata.

Lo que más extraña de Venezuela “es ese afecto que emanan las personas que vienen del trópico. He tenido la fortuna de estar rodeado de muchos venezolanos por estas tierras y eso siempre me llena de alegría”.

El futuro de la ciencia. “Cuando estaba en pregrado muchas personas me preguntaban: `¿Pero tú por qué estudias física? ¿Eso para que sirve?’. Todavía existe la concepción de que estudiar ciencias básicas es una excentricidad, una de esas carreras que hace que la gente se muera de hambre”, señaló. Sin embargo, se muestra optimista ante el futuro.

“Hay mucha gente talentosa, más de lo que algunos piensan. En América Latina, la ciencia está emergiendo con mucha fuerza. Hay países que tradicionalmente han sido muy activos en la ciencia, como Brasil, México y Argentina.

Considero que Venezuela tiene mucho talento e infraestructura para hacer grandes cosas”.

¿Su sueño? Que Venezuela suscriba de manera oficial el convenio de cooperación con el CERN, para que los estudiantes e investigadores que trabajan en proyectos como los del Gran Colisionador de Hadrones puedan representar al país que los vio nacer y no a otros, como Francia o Italia.

“Si uno suma, se da cuenta de que Italia, Francia, Suiza y el mismo CERN han invertido más dinero en la formación de los investigadores venezolanos que el Gobierno de Venezuela.

Sólo dos de nuestros estudiantes de doctorado están becados por Fundayacucho, y eso es algo que agradezco infinitamente porque si no, no podrían estar aquí. Muchos de ellos tienen orígenes muy humildes. Pero no debemos conformarnos. Tengo la esperanza de que se multipliquen y sean muchos más”, señaló.

Metas alcanzadas

El físico José Ocariz se muestra muy orgulloso del éxito alcanzado por sus ahijados en el CERN: “Quisiera hablar más sobre ellos, porque es su trabajo lo realmente importante aquí”, explica. “Heberth Torres fue coeditor principal del resultado que se anunció la semana pasada sobre el bosón de Higgs; junto a Camila Rangel, también estudiante de doctorado, produjo varios de los gráficos y tablas que se utilizaron.

También han tenido una participación destacada Henso Abreu, estudiante de posdoctorado, y Arturo Sánchez. Todos son orgullosamente venezolanos”.

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